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El coaching ontológico es un paradigma diferente, un
contexto distinto para que los objetivos sean
logrados, en el ámbito personal o en un trabajo de
equipo. El coach ontológico no le dice a las
personas lo que tienen que hacer...
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COCREAR
es una Consultora de Coaching Ontológico, con sede
central en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) y
un radio de acción que abarca América Latina y
España...
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"RefleAccionar" es una publicación gratuita que se
distribuye por e-mail en forma quincenal.
En cada una abordamos una temática específica a
través de frases, cuentos y pequeños artículos, con
la intención de reflexionar sobre nuestra vida
cotidiana y tener disponibles nuevas acciones para
lograr resultados que se adecúen a nuestros
propósitos....
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Reflexiones
para la Acción.
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En muchas de las relaciones que establecemos
en nuestra vida cotidiana nos movemos,
inconscientemente, desde la pretensión de
control. Pretendemos controlar lo que la
otra persona debería hacer (o dejar de
hacer), lo que dice o debería haber dicho,
sus emociones, lo que piensa o siente con
respecto a nosotros... Establecemos este
tipo de relaciones tanto en el ámbito
familiar y social, como en el empresarial.
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¿Qué nos mueve cuando pretendemos controlar
al otro? Muchas veces una emoción de
desconfianza y miedo. Otras veces la falta
de aceptación del otro: cuando lo que hace
esa persona no cumple con nuestras
expectativas, no lo aceptamos como "un
hacer" válido. Por último, también, un
autoritarismo en el cual nos creemos "dueños
de la verdad".
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"Al no establecerse la
confianza recíproca en la
convivencia, no se despliega la
sensación de seguridad entre los
agentes en la conversación,
razón por la cual se mueve en el
que quiere lograr algo la
emoción del control y del
dominio que niegan al otro y
socavan el respeto por sí mismo
y por el otro. Estas emociones,
creencias y acciones impiden la
dinámica de la coexistencia en
la mutua aceptación."
Humberto Maturana |
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¿Cuáles son las consecuencias de esta
pretensión de control? Sufrimiento e
ineficiencia: resentimiento, tensión, culpa,
desilusión, castigos, resignación, estrés...
más desconfianza, más miedo y un enorme
desperdicio de tiempo y energía.
>
Pretender controlar la existencia del otro
es, en última instancia, focalizarnos en un
lugar donde no tenemos verdadero poder. En
cambio, sí tenemos poder en nosotros
mismos.
>
Podemos controlar nuestras actitudes y
nuestras decisiones. Podemos controlar lo
que decimos y lo que callamos. Podemos
pedir, ofrecer, prometer. Muchas veces no
podemos elegir las circunstancias, pero
siempre podemos elegir nuestra respuesta
ante tales circunstancias. Podemos elegir
nuestros pensamientos, nuestros valores,
nuestras opiniones. Podemos intervenir en
nuestras emociones. Podemos aprender,
cambiar, mejorar.
>
Si estamos focalizados en controlar al otro,
finalmente, lo que pretendemos controlar,
nos controla a nosotros. Al focalizarnos en
nosotros mismos, ganamos poder, libertad,
eficiencia, bienestar... y la posibilidad de
construirnos un mejor futuro.
Pablo Buol |
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Para RefleAccionar
El paradigma que prevalece hoy
es comando y control. Es
netamente autoritario y quita
empowerment a los niveles más
bajos. Eso evidentemente no
atrae a los trabajadores de la
era del conocimiento. La
economía mundial amplió tanto el
límite de la competitividad que
impulsará un paradigma de
empowerment y alta confianza,
para tener la innovación,
creatividad, calidad y
flexibilidad que se necesita
para competir. No se puede
falsificar una cultura de alta
confianza, viene de la
confiabilidad de la gente y de
las organizaciones.
Steven Covey
En nuestro viejo sistema de
gestión podíamos valernos de la
autoridad. Si uno tenía la
habilidad para trepar la
escalera, obtener poder y
controlarlo, podía imponer estos
cambios. Pero la compañía del
futuro necesitará seguidores
voluntarios. La mayoría de
nuestros líderes no quieren
simpatizantes voluntarios, sino
obtener el control…
Las creencias profundas a menudo
están en conflicto con los
valores proclamados. La
organización puede proclamar su
deseo de “delegar poder” en la
gente, pero prevalece una
actitud de control. Así, aunque
cambien los valores que se
proclaman, la cultura de la
organización tiende a permanecer
igual. La creencia de que
podemos modificar nuestra
cultura con sólo proclamar
nuevos valores atestigua nuestra
ingenuidad en ese sentido. Esas
declaraciones habitualmente sólo
generan cinismo.
Peter Senge
Creemos necesario destacar dos
rasgos del mecanismo “mando y
control”.
El primero de ellos apunta al
hecho de que se trata de un tipo
de regulación que opera
estableciendo un “techo” al
rendimiento del trabajador.
Lo máximo que éste puede hacer
es cumplir estrictamente con lo
que se le atribuye. Nada lo
incentiva, por ejemplo, a
superar el rendimiento
solicitado en la orden que
recibe.
El segundo rasgo del mecanismo
del “mando y control” es el
hecho de que para que éste
funcione, requiere sustentarse
en la “emocionalidad del miedo”.
El miedo a las consecuencias que
resultan de no cumplir.
De la misma manera que la
solución al problema de la
productividad conlleva el "mando
y control” como mecanismo de
regulación del trabajo, éste
hace del capataz la figura
principal de autoridad en la
empresa tradicional. Ello
implica impartir las órdenes e
instrucciones, supervisar su
cumplimiento y sancionar el
incumplimiento. No puede haber
“mando y control” sin que haya
alguien que efectivamente mande
y controle. Esa persona es el
capataz.
El sistema requiere no sólo de
capataces, sino de capataces de
capataces, de capataces de
capataces de capataces, y así
sucesivamente.
En un cierto punto, por un
problema de diferenciación y
estatus, a esos capataces se les
comenzó a llamar gerentes o
managers.
El problema fundamental es el
siguiente: el “mando y control”
permitía que el obrero hiciera
lo que el capataz le indicaba a
partir del trabajo de diseño
realizado por el ingeniero. Pero
cuando se trata del trabajador
no manual muchas veces nos
encontramos con el hecho de que
nadie en la empresa – e incluso
menos su jefe – sabe mejor que
él lo que podría hacer en el
ámbito de su trabajo y cómo
debería hacerlo. Mal puede
entonces dejarse en manos del
jefe que le ordene lo que tiene
que hacer y que luego controle
que lo cumpla. De hacerse eso,
simplemente no se logran
aprovechar los rendimientos
potenciales de estos
trabajadores.
Rafael Echeverría
Muchas de las organizaciones en
donde yo trabajo los problemas
de desconfianza son altísimos. Y
se ve tan claro porque las
crisis de confianza implican
inversión en control, un gran
esfuerzo de la economía, una
parte de los gastos de la
organización van a sistemas de
control. Cuando una organización
levanta sus niveles de
confianza, los gastos de control
van desapareciendo tiene impacto
directo en la parte financiera
pero tiene que ver con muchas
otras cosas. Es muy difícil ser
creativo en la desconfianza, es
muy difícil producir un buen
servicio al cliente desde la
desconfianza. El desgaste
emocional de la desconfianza es
tremendo.
Julio Olalla |
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Tener - Retener
Las realidades más grandes
y más bellas,
tanto más las tendrás
cuanto menos las poseas y
retengas.
Si quieres tener el mar,
contémplalo,
y abre tus manos en sus aguas
y todo el mar estará en
ellas...;
porque si cierras tus manos
para retenerlo,
se quedarán vacías.
Si quieres tener un amigo
peregrino,
déjalo marchar y lo tendrás...;
porque si lo retienes para
poseerlo,
lo estarás perdiendo,
y tendrás un prisionero.
Si quieres tener el viento,
extiende tus brazos y abre tus
manos
y todo el viento será tuyo...;
porque si quieres retenerlo
te quedarás sin nada.
Si quieres tener a tu hijo,
déjalo crecer,
déjalo partir, y que se aleje,
y lo tendrás maduro a su
regreso...;
porque si lo retienes poseído
lo pierdes para siempre.
Si quieres tener el sol
y gozar de su luz maravillosa
abre los ojos y contempla...;
porque si los cierras
para retener la luz que ya
alcanzaste,
te quedarás a oscuras.
Si quieres vivir el gozo de
tener
libérate de la manía de poseer y
retener.
Goza de la mariposa que
revolotea,
goza del río que corre huidizo,
goza de la flor que se abre cara
al cielo...;
goza teniendo todo
sin poseerlo retenerlo.
¡Sólo así gozarás de la vida,
sabiendo que la tienes sin
poseerla,
dejándola correr sin retenerla! |
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